miércoles, 30 de septiembre de 2009
Cada vez que decimos adiós
lunes, 28 de septiembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
El Salvador - La letra
En el Perú, casi nunca se sabe
En el Brasil, nuevos bandeirantes
En Colombia, narcotraficantes
En Bolivia, será quizás el hambre
En el Caribe, tal vez, un amante
Pero aquí en Santa Rosa te matan
Todas las cosas que te faltan
Por ejemplo, los amigos
Que se fueron tras la vida
Que, como sabemos, queda en otra parte
Por ejemplo, el mar ausente
Aquel que fuimos algún día
Y del que seremos siempre eternos náufragos
Por ejemplo, los proyectos,
el futuro que era ahora
y que cada vez parece más lejano
En Algarrobo del Aguila, un río,
En Victorica, el Asado del siglo
Pero aquí a la historia la escriben
La terminal, la distancia y el frío
5.- El Salvador
Las dos novelas que publiqué ("El monstruo en la laguna", 1992 y "Vamos por partes", 2000) la tienen por escenario. Para el momento de editarse la primera de éstas, "El Salvador" ya había sido compuesta y estrenada, en el Teatro Español, en un concierto que abrí para Liliana Herrero. Desde entonces la letra ha tenido una pequeña modificación que creo la mejora un poco.
No sé si mis obras dedicadas a Santa Rosa la reflejan o la honran. Últimamente tengo la sensación de que me persigue una maldición: mis ofrendas no hacen más que bloquear al ser homenajeado.
En cualquier caso, he intentado vestir a la ciudad con invenciones, con fantasías y sueños, con historias, con melodías. Intenté pintar la aldea, aunque sea con brocha gorda.
En esta canción hay una enumeración de cosas, en las que el verbo o motivo de la enumeración sólo se revela al final. En el caso de las dos primeras estrofas, son las cosas que " te matan". En el de la tercera, la cuestión de quién o dónde se escribe nuestra historia.
Hago alusión a los amigos ausentes, porque mis primeros amigos en la ciudad tenían, casi todos, a su vez, amigos que habían emigrado fuera del país, y esas ausencias me resultaban fascinantes. Me hacían desear ser amigo también de aquellos viajeros distantes, como de hecho afortunadamente y en algún caso llegué a serlo luego cuando volvieron.
Ahí hay una cita a Milan Kundera, lo de "la vida está en otra parte".
Cuando hablo del mar ausente, del que somos náufragos, refiero por supuesto una verdad geológica incontrastable (la pampa alguna vez fue lecho del un mar), como también, la manera en que esa verdad ha sido resignificada por Ricardo Nervi (en canción que musicalizara Alberto Cortez: "La pampa es un viejo mar") y Miguel de la Cruz (con música de Raúl Fernandez Olivi: "Canción Mariterránea"). Dicho sea de paso, Raúl fue el primero en grabar "El Salvador", en su disco "Sillas vacías" (2002).
Luego, cuando menciono "el futuro que era ahora", además de poner los tres tiempos verbales en una sola oración, hago una obvia cita de la consigna del Mayo Francés de 1968, pero también de Peter Hammill, quien actuó en Santa Rosa en un espectáculo que produje, en el que precisamente cantó esa canción, "The future now!".
Y ese futuro "que parece cada vez más lejano" es una cita al gran Atahualpa Yupanqui ("con un horizonte abierto, que siempre está más allá"). De algún modo, mezclar a Yupanqui con el Mayo Francés, Kundera y Peter Hammill, tiene una coherencia interna monolítica para mí.
En la grabación Jorge tocó batería y bajo eléctrico, yo canté y toqué la guitarra española, John tocó otra española y la eléctrica, Mauri tocó la eléctrica. En la versión final del disco se grabó una nueva pista vocal, modificando sustancialmente el fraseo. Al final, están los mensajes demoníacos de Julia, que dichos al reves (o al derecho, según se mire) evocan dos viejas canciones populares santarroseñas de la década de los setenta: "Santa Rosa, capital de la alegría" y "La gente quiere que toque, que toque la musiquita". Si no me equivoco los artistas eran Leonardísimo Miranda y Antonio Paco. Eso forma parte de la prehistoria santarroseña para mí. Ya vendrán los expertos a refutarme, y bienvenidos sean.
La mezcla final de este tema es una obra maestra de edición por parte de Jorge: hay tantas texturas y tanto vuelo en las partes instrumentales, que casi hacen olvidar lo largo y cansino de la canción.
No hay ninguna ironía en el hecho de que la música de homenaje a Santa Rosa tenga ritmo de bossa nova. De hecho intentamos disfrazar un poco ese patrón rítmico, pero al final, la forma en que Jorge la tocó estuvo tan buena que la dejamos tal cual.
En el video, se utilizaron a mansalva las imágenes santarroseñas de Jimmy Rodriguez, además de una foto de don Ata y otra de Kundera.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
4.- Separación de bienes
Como el anterior, este tema corresponde al período de fines de 2002 y comienzos del 2003, e integraba un proyecto de disco que se iba a llamar "Sol negro", que es una definición poético-psicológica del duelo, pero que luego fue empleada para un programa de televisión, así que desistí de usar ese título. Por otra parte, la vorágine de mi vida por aquellos tiempos me impidió sentarme tranquilo a grabar, o a concentrarme en un proyecto artístico personal. Las relaciones humanas se comieron todas mis energías por aquellos días.
Esta es una canción que intenta emular a Chico Buarque, siempre tan quirúrgico y cruel para describir la humillación de una separación: "Trocando miúdos", "Atrás da porta", "Olhos nos olhos", etc.
Creo que encontré una vuelta de tuerca aquí cuando, hablando de ese doloroso proceso de dividirse las cosas comunes acumuladas durante una pareja, se descubre que en realidad lo más grave que se pierde es esa parte de uno que el otro se lleva. De ahí que empiece a bromear con la pérdida de pedazos del cuerpo: "llevate este brazo, total, mirá qué lindo muñón me ha quedado"; "llevate este ojo, mejor tuerto que bizco", o "de mi corazón me dejás un par de ventrículos?".
El estribillo nació de una combinación de ideas. Un poco inspirado en "From a midnight train" de The Blue Nile, y otro poco, como un intento explícito de homenajear a Spinetta, tomando de su enorme cantidad de canciones, los pedacitos que hablaban de enseres hogareños. Aquí, luego de que nadie ganara el concurso lanzado en Facebook, están las respuestas de a qué canción pertenece cada fragmento:
"platos de café": Cantata de puentes amarillos;
"patas de mueble de bronce": Jugo de lúcuma;
"impalas en tu estante": Los libros de la buena memoria;
"las uvas viejas de un amor en el placard": Credulidad;
"la valija pesa": Laura va; y
"y tu amor es una vieja medalla": de la canción del mismo nombre.
Cuando la hacíamos con Fina Estampa, esta canción era más lenta, oscilaba entre un blues y un shuffle, creando un clima parecido a "Los libros de la buena memoria". Para el disco se me ocurrió hacerla más "up tempo", como un demito que había grabado en 2004, dándole un toque de marchita parecido a "Penny Lane", donde el piano machacante lo hacía con la guitarra. De ahí que la batería suene tan precisa y entusiasta. Al momento de mezclar, se nos ocurrió probar con hacer desaparecer mi guitarra, y ahí quedó este fenomenal trío de jazz: Jorge en batería, Hernán en bajo, y John en guitarra eléctrica. Creo que el resultado es impactante: Menos es más!
Las imágenes del video fueron extraídas de www.heyhotshot.com/blog/contenders/
martes, 22 de septiembre de 2009
3.- Frágil y fugaz
La idea central me la proveyó mi amigo Oscar Nocetti, en un momento muy zen, mientras yo atravesaba la parte más dura de mi primer divorcio. La conversación, que me llevó a una extraña epifanía, rondaba alrededor de cómo la fugacidad y la fragilidad son parte de la belleza. Hoy es primavera y lo vemos con claridad. Los perfumes que hoy nos embriagan, por definición, no durarán. No debemos apegarnos a ellos, sólo disfrutarlos mientras están. No debemos intentar poseerlos. En todo momento, estas imágenes me evocaron las pinturas de paisajes orientales, como las que tomé prestadas para el video. De aquella conversación hoy hace, exactamente, siete años. Feliz cumpleaños, Oscar.
Me llevó un tiempo poder plasmar estos conceptos tan inasibles en una canción. Y ocurrió de un modo totalmente repentido e inopinado. Yo estaba en Brasil, cuatro meses después, en un viaje solitario que intentaba culminar aquel duelo. Pero estaba solo y no la estaba pasando necesariamente muy bien. Una mañana, en una playa de Portobello, mientras caminaba, comencé a cantar estas estrofas, que fueron saliendo una a una, y al cabo de media hora la canción ya estaba allí. Ni siquiera tenía una guitarra para comprobar la armonía. Tampoco tenía clara la imagen de una mujer a la que dirigir la plegaria.
La primera estrofa está inspirada en la canción "Rose music" de Arto Lindsay, grabada en el disco "Beauty" de Ryuichi Sakamoto: "Does a rose lose its colour in the rain?", mezclada con un pensamiento recurrente en mí por aquella época, la idea de que bajo la luna todo se ve en blanco y negro. Luego vino la evocación del río y sus piedras eternas, que me venía de un reciente viaje a Catamarca donde había redescubierto ese placer. Está la idea de que la eternidad debe parecerse al amor, la idea de que los amantes se llevan algo físico del otro, la idea de que el amor implica y necesita del dolor, como la rosa incluye a sus espinas "que me hacen sangrar, y me hacen cantar".
Hay algo clásico y bastante fascinante en comenzar hablando de la rosa, como en una lección de latin, en un texto de Borges o en la novela de Umberto Eco.
Vuelto de Brasil, la primera ocasión en que tuve una guitarra en mis manos (fue la primera noche, en casa de Henry) toqué la canción, de punta a punta, sin revisar la armonía a medida que ésta progresaba (y aclaro que no es una armonía demasiado sencilla). Si existen las musas, ese día estaban conmigo. Y también estaba Chico Buarque, a cuya "Futuros amantes" esta melodía evoca vagamente.
La letra:
¿Acaso la rosa pierde su color
bajo de la luz de la luna, mi amor?
ay! yo no lo sé, ay! yo no lo se.
¿Acaso las piedras pierden todo filo
tras años de estar bajo el agua del rio?
ay! yo no lo se, ay! yo no lo se.
Mas sé sin dudar que el misterio final
no será distinto a esta forma de amar
y sé que no hay nada de bello que no
sea también, a la vez, frágil y fugaz.
¿Acaso mi cuerpo se lleva tu olor,
acaso un hueco de mí queda en vos?
supongo que vos, que vos lo sabrás.
Por eso mi amor, no me ahorres dolor
amo las espinas que cubren tu flor
y me hacen sangrar, y me hacen cantar.
Y sé sin dudar que el misterio final
no será distinto a esta forma de amar
y sé que no hay nada de bello que no
sea también, a la vez, fragil y fugaz
fragil y fugaz, frágil y fugaz.



