jueves, 24 de septiembre de 2009
5.- El Salvador
Las dos novelas que publiqué ("El monstruo en la laguna", 1992 y "Vamos por partes", 2000) la tienen por escenario. Para el momento de editarse la primera de éstas, "El Salvador" ya había sido compuesta y estrenada, en el Teatro Español, en un concierto que abrí para Liliana Herrero. Desde entonces la letra ha tenido una pequeña modificación que creo la mejora un poco.
No sé si mis obras dedicadas a Santa Rosa la reflejan o la honran. Últimamente tengo la sensación de que me persigue una maldición: mis ofrendas no hacen más que bloquear al ser homenajeado.
En cualquier caso, he intentado vestir a la ciudad con invenciones, con fantasías y sueños, con historias, con melodías. Intenté pintar la aldea, aunque sea con brocha gorda.
En esta canción hay una enumeración de cosas, en las que el verbo o motivo de la enumeración sólo se revela al final. En el caso de las dos primeras estrofas, son las cosas que " te matan". En el de la tercera, la cuestión de quién o dónde se escribe nuestra historia.
Hago alusión a los amigos ausentes, porque mis primeros amigos en la ciudad tenían, casi todos, a su vez, amigos que habían emigrado fuera del país, y esas ausencias me resultaban fascinantes. Me hacían desear ser amigo también de aquellos viajeros distantes, como de hecho afortunadamente y en algún caso llegué a serlo luego cuando volvieron.
Ahí hay una cita a Milan Kundera, lo de "la vida está en otra parte".
Cuando hablo del mar ausente, del que somos náufragos, refiero por supuesto una verdad geológica incontrastable (la pampa alguna vez fue lecho del un mar), como también, la manera en que esa verdad ha sido resignificada por Ricardo Nervi (en canción que musicalizara Alberto Cortez: "La pampa es un viejo mar") y Miguel de la Cruz (con música de Raúl Fernandez Olivi: "Canción Mariterránea"). Dicho sea de paso, Raúl fue el primero en grabar "El Salvador", en su disco "Sillas vacías" (2002).
Luego, cuando menciono "el futuro que era ahora", además de poner los tres tiempos verbales en una sola oración, hago una obvia cita de la consigna del Mayo Francés de 1968, pero también de Peter Hammill, quien actuó en Santa Rosa en un espectáculo que produje, en el que precisamente cantó esa canción, "The future now!".
Y ese futuro "que parece cada vez más lejano" es una cita al gran Atahualpa Yupanqui ("con un horizonte abierto, que siempre está más allá"). De algún modo, mezclar a Yupanqui con el Mayo Francés, Kundera y Peter Hammill, tiene una coherencia interna monolítica para mí.
En la grabación Jorge tocó batería y bajo eléctrico, yo canté y toqué la guitarra española, John tocó otra española y la eléctrica, Mauri tocó la eléctrica. En la versión final del disco se grabó una nueva pista vocal, modificando sustancialmente el fraseo. Al final, están los mensajes demoníacos de Julia, que dichos al reves (o al derecho, según se mire) evocan dos viejas canciones populares santarroseñas de la década de los setenta: "Santa Rosa, capital de la alegría" y "La gente quiere que toque, que toque la musiquita". Si no me equivoco los artistas eran Leonardísimo Miranda y Antonio Paco. Eso forma parte de la prehistoria santarroseña para mí. Ya vendrán los expertos a refutarme, y bienvenidos sean.
La mezcla final de este tema es una obra maestra de edición por parte de Jorge: hay tantas texturas y tanto vuelo en las partes instrumentales, que casi hacen olvidar lo largo y cansino de la canción.
No hay ninguna ironía en el hecho de que la música de homenaje a Santa Rosa tenga ritmo de bossa nova. De hecho intentamos disfrazar un poco ese patrón rítmico, pero al final, la forma en que Jorge la tocó estuvo tan buena que la dejamos tal cual.
En el video, se utilizaron a mansalva las imágenes santarroseñas de Jimmy Rodriguez, además de una foto de don Ata y otra de Kundera.
martes, 22 de septiembre de 2009
Arte



2.- Te regalé unas cuentas indias
"Te regalé unas cuentas indias" es una de las dos canciones del disco cuya letra no me pertenece. Su autor es un poeta mayúsculo de La Pampa y del universo, llamado Juan Carlos Bustriazo Ortiz. Recién ahora está comenzando a cobrar alguna notoriedad a nivel nacional, pero esta obra data de su libro "Elegías de la piedra que canta", escrito sobre fines de la década del sesenta.
No me considero muy autorizado para hacer un análisis de este poema, que considero sublime. Como todo el libro, está inspirado por una mujer, pero además contiene buena parte de la imaginería y las obsesiones de Bustriazo: el mundo mineral y vegetal, los pueblos originarios "que están sin frente". Existen, afortunadamente, varios sitios en la web dedicados a la obra de Bustriazo.
La melodía la compuse durante 2003, cuando aún tocaba en una banda local llamada Catalinatom. La canté por primera vez en público en un programa de Radio Noticias, en diciembre de ese año. Se me ha ido el nombre del programa, pero no el de sus conductores, Nico Bompadre, Damian Repetto y Diana Russo. Es como un aire de milonga, que finalmente en el arreglo viró a una cosa más jazzística. Creo que era necesario ese giro, para evidenciar también que este poema, como el libro que lo contiene, representa un quiebre respecto de los primeros libros de Bustriazo, más dominados por el género folclórico.
Bustriazo es universal, y eso quisimos reflejar. No por minimizar al folclore, sino en todo caso para inyectarle otros contenidos, otra savia.
El video ya fue publicado en Facebook y allí recibió muchos elogios la base rítmica que componen la batería de Jorge y el contrabajo de Hernán. Alguien (el fotógrafo Jimmy Rodriguez, algunas de cuyas obras se ven en el video) lo comparó con el disco "Offramp" de Pat Metheny Group, y no está muy lejos de la verdad. En realidad la fuente de inspiración es un tema de Pat, pero que fue grabado por Gary Burton en su disco "Cool nights": "Take another look".
Originalmente el solo que había compuesto y tocado en guitarra española, le daba un toque tanguero a la cuestión, pero cuando vino John y desplegó su fantasía... bueno, tapamos lo mío con un oscuro manto de piedad. Me conformo con que hayan quedado mi piano, mi española, y mi guitarra eléctrica con vibrato a lo "Twin Peaks".
El video también intenta poner a Bustriazo en un contexto tan pampeano como universal. Hay varias fotos del poeta, e imágenes de algunos paisajes pampeanos: Utracán, las Salinas Grandes, las pinturas rupestres de Lihue Calel, tan caras al poeta. También hay obras de artistas plásticos pampeanos como Raúl Fernandez Olivi, Marta Arangoa y el ya mencionado Jimmy, que aporta su visión del desierto. Hay también un par de fotos de Calfucurá y de Mariano Rosas, además de la obvia referencia a las piedras y las cuentas de collares.
Como todo esto no conlleva ni la intención ni la perspectiva de ganar dinero, me siento más o menos impune para reproducir aquí el poema, tal como lo concibió su autor (esto es, no dividido en estrofas como la canción me obligó a hacer):
Te regalé unas cuentas indias y había un color de aroma hereje tan sobre mí caía el cielo amarilleaba su piel verde yo sé que labro joya oscura sólo por vos que me la entiendes porque a vos te hablo en esta piedra enrumorada de caldenes quién sino vos me la naciste y en quién sin vos ella se mece te di en la tierra qué colores sonorositos magamente remotas gemas de collares
ascuas de piedras de otras gentes besos de piedras recobradas entre tus manos vieja fiebre alegría vieja o amoríos de aquella aquel que están sin frente te regalé gualicheríos piedras de dulces
redondeles.
